Hoy en clase Américas

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En la primera mitad de los años ochenta, yo vivía y trabajaba en Ámsterdam. Por la mañana tempranito, de camino al trabajo, en el quiosco del hall central de la estación de metro donde tenía que hacer transbordo a un bus, compraba El País. Al llegar a la universidad, me iba a la cafetería, compraba un café y me sentaba a leer las noticias. Entonces aún traían el periódico de España (solo años más tarde empezaron a imprimirlo fuera de España, en el norte de Francia, si no recuerdo mal) y no llegaba hasta el día siguiente, así que cuando yo leía el periódico, este ya tenía 24 horas, y las noticias, más. Pero la televisión por cable no existía y si uno quería escuchar una emisora de radio española, le tocaba sintonizar la onda corta. Para estar informados dependíamos totalmente del periódico, por eso lo que más temía cuando llegaba al quiosco preguntando por El País era que me dijeran: “no ha llegado” o “no queda”.

Ahora, en las tibias madrugadas caribeñas que me gasto desde hace varios años, me levanto y, mientras se cuela el café, consulto en mi celular las apps de los periódicos que me interesan, se publiquen donde se publiquen: Colombia, España, México, Argentina, Francia o Estados Unidos… para saber qué pasó en el mundo en las últimas horas. Durante el resto del día, en distintos momentos, a través del PC me conecto a un montón de sitios para leer textos más largos, de fondo, reportajes o crónicas y para ver los videos correspondientes, pues no hay periódico que se precie que no sea multimedial.

Fotografía periódico y ordenador portátil

Todo esto, lo admito, no es nada extraordinario, es sencillamente una evolución tecnológica y social que a muchos profesores de ELE que viven fuera de España o Latinoamérica les ha facilitado enormemente la vida. Leí hace unos días que la mitad de los usuarios de la página web de El País lee las noticias desde fuera de España. Pero ahí me surge una pregunta interesante: entre esos usuarios, ¿cuántos profesores y, sobre todo, cuántos alumnos de ELE habrá? ¿Cuántos alumnos tendrán instalados en su celular algunas apps de prensa en español? ¿Tendrán entre los favoritos de su navegador algún periódico o revista en español? ¿Cuántos alumnos hinchas de Messi habrán leído este artículo en Clarín donde hablan con el fotógrafo que lo inmortalizó de rodillas después del gol que le marcó a Nigeria en el Mundial? Claro, después Argentina quedó eliminada y los alumnos se perdieron esta otra historia.

Realmente, leer la prensa y, en un sentido más amplio y dentro de las posibilidades educativas y técnicas, seguir los medios de comunicación es una actividad que aporta de todo: conocimientos de aspectos actuales de las sociedades hispanohablantes, ampliación de conocimientos léxicos y socioculturales, desarrollo de estrategias de lectura, mejora de las actitudes interculturales… Además, para muchas personas en los más diversos campos profesionales, los medios son un instrumento importantísimo en su quehacer diario y, por tanto, creo que los medios deberían desempeñar un papel preponderante en las clases de español en la enseñanza media o superior con fines profesionales.

Fotografía de una mujer tomando café

Ahora bien, una cosa es afirmar que hay que llevar los medios a la enseñanza y otra cosa es hacerlo. Como esto no es un manual de didáctica sino un blog, me limitaré a decir que se puede empezar de forma simple pero efectiva: llevar de forma regular textos a clase para que los alumnos vayan adquiriendo el hábito de leerlos. Leer mucho y con frecuencia es bueno y tiene los mismos efectos que lo que en el ciclismo se llama hacer kilómetros: cuanto más pedaleas, más fácil se hace. Para ello, en la sección de Hoy en clase de Campus Difusión, se ofrecen semanalmente textos didactizados de los medios de comunicación españoles sobre los temas más variados.

Bien. Muy bien. Casi perfecto, pues faltaba algo: 4 puñados y medio de países americanos que hablan español o, como es el caso de Estados Unidos, donde además del inglés, millones de personas también usan el español para comunicarse e informarse. Si por distintas razones históricas es comprensible que la mayoría de los textos utilizados en la enseñanza de ELE provengan de España, hoy en día la importancia del español americano es innegable. De hecho, los materiales publicados en España en los últimos años ya empezaron a incorporar, en mayor o menor medida y no siempre con el mismo grado de acierto, las variedades hispanoamericanas. Y también en Latinoamérica, donde la enseñanza de ELE va en aumento, hay iniciativas editoriales a pesar de las dificultades económicas.

Mate

Es en ese contexto en el que se creó Hoy en clase Américas, una publicación nueva en la que tengo el placer de colaborar. Manteniendo básicamente la estructura de la publicación ya existente, vamos buscando textos en la prensa hispanoamericana que les ofrezcan a los alumnos algo que no encuentran en sus libros de texto ni en la prensa de su propio país. Algo que les sorprenda. Algo que les amplíe la visión de estos países tan increíblemente diversos y que los acerque a esta realidad y, por encima de todo, a su gente. Algo que muestre también los distintos usos del español y que presente las distintas variedades habladas en el texto locutado. Por eso, en la información para el profesor suministramos también, siempre que es posible, información sobre americanismos y enlaces a documentos audiovisuales de los medios de comunicación para que no solo la lengua escrita sino también la hablada empiecen a formar parte del menú de ELE.

Fotomontaje con dos recursos de Hoy en clase Américas

Los escritores latinoamericanos suelen quejarse del desconocimiento mutuo entre las literaturas de los países de este continente. No les falta razón: en Colombia, por ejemplo, es más fácil comprar un libro publicado en España que uno publicado en Ecuador. Afortunadamente, en el caso de la prensa, internet ofrece una solución para ese problema. Sería una pena no aprovecharla.

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¿Te gustaría ver más ejemplos? ¡Te están esperando en la sección Hoy en clase de Campus Difusión!


Crédito de las imágenes: Adobe Stock


Jan Peter Nauta

Jan Peter Nauta, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Utrecht (Holanda), trabajó como profesor de español lengua extranjera en la Universidad Libre de Amsterdam y en la Universidad de Ciencias Aplicadas de La Haya. Vivió algunos años en Madrid, donde fundó una academia de E/LE, trabajó en una editorial y fue cofundador y redactor de la revista didáctica Cable. En 2004 se trasladó a Colombia, donde se dedica a la producción de materiales didácticos. En 2006, ganó el Primer Premio del I Concurso Redele para Unidades Didácticas del Ministerio de Educación y Ciencias y en 2009, el  Segundo Premio del III Concurso Redele.

Es autor o coautor de artículos y libros Agenda, En contexto, Una etiqueta olvidada, Transporte interno, Con Voz y Voto, Destino Bogotá, Tablas, Prisma Evaluación y Pruebas de nivel, publicados en las editoriales españolas Difusión, Santillana y Edinumen. En 2016, el Instituto Caro y Cuervo publicó El Explorador, un material didáctico becado por el Ministerio de Cultura para la enseñanza de ELE en Colombia.

Su primera novela, La hermana pródiga, está disponible en Amazon Kindle.

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