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Storytelling, narrativa y adquisición de una segunda lengua

Contar historias, anécdotas o crónicas forma parte de nuestra vida diaria. Por eso el «storytelling» es un arma tan potente para enseñar una segunda lengua.

Storytelling, narrativa y adquisición de una segunda lengua

¿A quién no le gusta que le cuenten una buena historia? Momentos como una anécdota con los amigos mientras tomamos un café, una noticia en los informativos o un capítulo de nuestra serie de televisión favorita tienen algo en común: una estructura narrativa que cumple su cometido eficazmente.

Es evidente que entendemos mejor el mundo cuando nos lo cuentan o cuando nos lo contamos. Y no estamos hablando solo de estructuras rígidas como la de planteamiento, nudo y desenlace. La capacidad del ser humano para construir una historia con prácticamente cualquier elemento parece que no tiene fin. Somos animales que contamos cosas.

Resulta curioso que esta capacidad humana para narrar no haya merecido en la investigación un lugar preponderante, como demuestra el hecho de que hasta hace bien poco ni siquiera teníamos disciplinas específicas para este objetivo. De hecho, en la actualidad los estudios sobre cómo contamos una historia se encuentran férreamente acotados en diferentes reinos de taifas, exceptuando las propuestas de la narratología que han dado el salto desde la semiótica literaria, donde nació de la mano de Tzvetan Todorov, a campos tan dispares como los game studies o la investigación sobre la narrativa de los cómics.

Al mismo tiempo y sobre todo en Estados Unidos y, en consecuencia, en el resto del mundo occidental, se esta produciendo lo que el crítico francés Christian Salmon ha etiquetado como un storytelling revival: contar historias vuelve a ser un fenómeno de moda, si es que alguna vez dejó de serlo.

No lo llames storytelling cuando quieres decir narrativa

En el mundo de los medios de comunicación y, sobre todo, en el de la tecnología el uso de términos en inglés es tan común que a menudo lo más complicado es encontrar un nuevo concepto acuñado directamente en español. Es verdad que en muchos casos el anglicismo aporta matices y valores diferenciadores o en realidad define un fenómeno que previamente no existía. Al fin y al cabo, en español no tenemos una palabra para podcasting y, por mucho que algunos se empeñen todavía, un blog no es lo mismo que una bitácora.

En otros casos la cuestión es más compleja y saca a la luz posiciones previas e incluso prejuicios. Esto ocurre sobre todo con conceptos que en cierto modo se convierten en tendencias y que generalmente han nacido y se han desarrollado dentro de la cultura anglosajona, como pasa con el término que nos ocupa: storytelling.

Es verdad que en español tenemos los verbos contar y narrar, entre otros más específicos, pero ninguno de ellos responde al sentido genérico del término inglés. Cuando hablamos de cuentos habitualmente se nos viene a la mente el modelo de las historias infantiles. Si pensamos en narración, tenemos la sensación de que limitamos el concepto a una cuestión literaria. Cuando nos decidimos por el concepto historia nos encontramos con que es demasiado genérico.

De alguna manera, la palabra storytelling se comporta como un contenedor más adecuado para abarcar todas las acciones y formas de contar, aunque últimamente se observa que el término narrativa está saltando de los estudios literarios a otros campos de investigación más amplios, tal y como hemos comentado anteriormente. Así vemos que ya se habla de narrativa en el cine, en los videojuegos o en los mass media. Sin embargo, en pocas ocasiones se habla de cómo contar historias en el aula.

La narrativa no es (solo) una cuestión de niños

Como ocurre con los juegos, el uso de estrategias narrativas se relaciona a menudo con un contexto de enseñanza específico: el de las clases para niños. De hecho y como hemos comentado con anterioridad, la palabra cuento en español tiene unas connotaciones muy concretas. A menudo se asocia a la narración infantil, al cuento de hadas y otros seres fantásticos de la literatura para niños.

En este sentido todavía resulta vigente la monografía publicada hace más de tres décadas por John Morgan y Mario Rinvolucri para la planificación y creación de historias en el aula infantil de inglés en su conocido recetario Once Upon a Time. Using stories in the language classroom.[1. Morgan, J., & Rinvolucri, M. (1983). Once upon a time: Using stories in the language classroom. Cambridge University Press.]

Si por el contario queremos consultar una propuesta de este tipo pero más actualizada, podemos acudir al libro de Gail Ellis y Jean Brewster, Tell it Again! The Storytelling Handbook for Primary English Language Teachers. No olvidemos que, tal y como comentan estas dos autoras, «stories are motivating, challenging and enjoyable and can help develop positive attitudes towards the foreign language, culture and language learning».[1. Ellis, G., & Brewster, J. (1991). Tell it Again! The Storytelling Handbook for Primary English Language Teachers.]

Sin embargo la utilización de la narrativa, como elemento de enseñanza y de aprendizaje, no se puede limitar al aula infantil, igual que no lo hacemos en la vida diaria. Contar historias, anécdotas o crónicas, forma parte también de nuestra etapa adulta, por lo que no tendría sentido dejar de lado un arma tan potente para enseñar una segunda lengua.

El uso del storytelling dentro de una planificación de aula nos permite contar con un buen puñado de ventajas. Entre otras yo destacaría las siguientes:

  • Narrar incluye integrar macrodestrezas. Contar una historia no es sólo hablar o escribir, también implica intertactuar con los demás, leer y escuchar.
  • Narrar activa procesos cognitivos implicados en el aprendizaje de una segunda lengua. Al fin y al cabo contar una historia significa gestionar eficazmente información en varios niveles de complejidad.
  • Narrar te permite crear productos comunicativos significativos. Si la actividad está bien planteada lo que el participante cuente será tan interesante para él mismo como relevante para los demás.

¿Qué aporta lo digital a la narración?

Hasta este momento hemos planteado la necesidad de incorporar la narrativa en la clase de idiomas, pero aún tenemos que dar una vuelta de tuerca más al proceso. Dado que estamos rodeados de espacios digitales en los que cada día se ponen a nuestra disposición poderosas herramientas narrativas, no podemos entender el acto de contar sin aprovechar su dimensión digital.

Para tener una hoja de ruta clara en este sentido, Joe Lambert nos propone en Digital Storytelling Cookbook[1. Lambert, J. (2010). Digital storytelling cookbook. Berkeley.] que sigamos una serie de pasos ordenados para crear una narración eficaz sacando partido de este ámbito transmedia:

  • Paso 1: Saca partido a tus percepciones
  • Paso 2: Saca partido a tus emociones
  • Paso 3: Encuentra el momento
  • Paso 4: Mira tu historia
  • Paso 5: Escucha tu historia
  • Paso 6: Monta tu historia
  • Paso 7: Comparte tu historia

En este sentido Olga Cruz Moya nos recuerda que «desde el punto de vista metodológico, la implementación práctica de la narrativa digital implica asumir una serie de cambios que tienen que ver con el papel de profesor y alumno así como con el carácter abierto que poseen estos textos multimodales».[1. “Relatos digitales en clase de ELE: una propuesta para el aprendizaje significativo en un entorno multimodal” aparecido en Experiencias con el relato digital.]

Como plantea Jason B. Ohler en una de las monografías fundamentales para entender el proceso de integración de la narrativa digital en el aula, las comunidades de aprendizaje son comunidades que cuentan una historia. Para Ohler, narrativa y aprendizaje van de la mano: «stories permeate our social fabric and have the primary function of teaching others, whether formally or informally».[1. Ohler, J. B. (2013). Digital storytelling in the classroom: New media pathways to literacy, learning, and creativity. Corwin Press.]

En este sentido, las redes sociales nos permiten contar historias de una forma mucho más rica y, al mismo tiempo, más flexible para poder adaptarnos así a los diferentes objetivos de aprendizaje. Pensemos, por ejemplo, en las enormes posibilidades narrativas y didácticas que encontramos en las galerías de fotos de Flickr, los tableros colaborativos de Pinterest, las etiquetas compartidas en Instagram o las infografías de Piktochart.

Una pregunta para los profesores

La narrativa nos ofrece muchas respuestas a nuestra realidad docente, pero somos nosotros quienes tenemos que resolver la cuestión principal: ¿nos vemos capaces de sacar partido como profesores del poder de una buena historia?

Crédito de la imágen: Fotolia, Chlorophylle

Notas

  1. Morgan, J., & Rinvolucri, M. (1983). Once upon a time: Using stories in the language classroom. Cambridge University Press.
  2. Ellis, G., & Brewster, J. (1991). Tell it Again! The Storytelling Handbook for Primary English Language Teachers.
  3. Lambert, J. (2010). Digital storytelling cookbook. Berkeley.
  4. “Relatos digitales en clase de ELE: una propuesta para el aprendizaje significativo en un entorno multimodal” aparecido en Experiencias con el relato digital.
  5. Ohler, J. B. (2013). Digital storytelling in the classroom: New media pathways to literacy, learning, and creativity. Corwin Press.

Sobre el autor: Francisco Herrera es director del centro Clic International House de Cádiz, coordinador de la plataforma on line para profesores de español formacionele.com y formador de profesores. En los últimos años Francisco se ha especializado en el aprendizaje digital y en los procesos de gamificación en segundas lenguas.