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Flipped Classroom, ¿un nuevo enfoque para nuestras clases de ELE?

Flipped classroom es una nueva metodología que viene a revolucionar las clases. Pero, ¿en qué consiste y cómo puede ayudarnos en el aula? Descúbrelo aquí.

Flipped Classroom, ¿un nuevo enfoque para nuestras clases de ELE?

Con frecuencia escuchamos hablar de flipped classroom como de una nueva metodología que viene a revolucionar las clases. Pero, ¿en qué consiste y cómo puede ayudarnos en el aula? Sigue leyendo y lo descubrirás.

¿Qué es flipped classroom?

Flipped classroom es un enfoque metodológico surgido en 2007 que ha sido traducido a nuestra lengua como clase al revés o clase inversa. Sin embargo, en un taller en el que participé hace poco, nuestra colega y poeta Rosana Acquaroni nos regalaba otra traducción, libre y creativa: clase reversible. Y me pregunto, ¿por qué no adoptarla en nuestro mundo ELE?

Flipped classroom consiste en invertir el orden tradicional de la clase: estudiar la teoría en casa y hacer los deberes (la parte práctica) en clase. Simple y sencillo, ¿verdad?

Muchas veces se identifica flipped classroom con el uso de vídeos y otro material multimedia para que los alumnos preparen la teoría en casa. De hecho, si nos remontamos a los orígenes de este enfoque, nos encontramos con la historia de John Bergmann y Aaron Sams, dos profesores de Química en Colorado que decidieron grabar sus lecciones en vídeo para paliar las desastrosas consecuencias que el absentismo tenía en sus clases.

Tras un tiempo utilizando estos vídeos, se dieron cuenta de que todos los estudiantes de la clase los usaban (y no solo los ausentes), por lo que decidieron establecer como metodología el visionado de vídeos teóricos en casa y dedicar las horas de clase a trabajos prácticos. Si quieres saber más sobre su historia, la cuentan con todo detalle en su libro: Dale la vuelta a tu clase[1. Bergman, J.; Saams, A. (2014). Dale la vuelta a tu clase: Lleva tu clase a cada estudiante, en cualquier momento y cualquier lugar. Ediciones SM.].

Muchos pensaréis que este enfoque no es nada nuevo entre los profesores de ELE (y de lenguas en general), ¿quizás sea porque los profesores de lenguas vamos por delante en lo que a cuestiones metodológicas se refiere? Mi colega Alicia Hernando lo resume muy bien:

La flipped classroom ha puesto nombre a muchas de las prácticas docentes del profesor de ELE y ha aportado unas herramientas tecnológicas de gran valor.

¿Seremos innovadores y no lo sabemos?

Todo lo anterior me lleva a hacerme esta pregunta, la misma que me asaltó durante la lectura del libro rEDUvolution de la profesora María Acaso[2. Acaso, María. (2013). rEDUvolution. La revolución en la educación. Barcelona: Paidós]: ¿Seremos innovadores y no lo sabemos? En esta obra se habla de la necesidad de convertir las clases en conversaciones, de romper las paredes del aula, de ceder el protagonismo al estudiante… ¿no es eso lo que llevamos haciendo durante años en muchas de nuestras aulas de ELE?

Profesores de ELE, os lanzo esta pregunta: ¿seremos rEDUvolucionarios y tampoco lo sabíamos?

Lo que sí es cierto es que hay un grupo de profesores a los que nos gusta probar cosas nuevas (herramientas, metodologías, enfoques). En una ocasión leí a uno de estos profesores  —siento no tener la referencia— definirse como «optimista en perpetua insatisfacción», una definición que suscribo. Optimistas, sí, porque pensamos que las herramientas y las novedades metodológicas están para hacer nuestras clases mejores, y en perpetua insatisfacción porque creemos que todo es mejorable en nuestras clases (y en la vida en general), porque concebimos el aprendizaje como un proceso en el que el estudiante manda.

Lo que sucede en clase es lo que importa

Para usar una nueva herramienta o un nuevo enfoque hay que sentir la necesidad de hacerlo y comprobar que es rentable en términos pedagógicos. Es verdad que a veces nos damos cuenta de que el tiempo invertido (tanto del docente como del estudiante) en un nuevo enfoque o herramienta no compensa y entonces es mejor abandonar. Lo mismo sucede con la flipped classroom: si solo sirve para «en lugar de hacer deberes aburridos en casa, hacerlos en el colegio» —así lo explicó un niño de 6º de primaria al ser preguntado por lo que entendía por flipped classroom—, entonces es mejor no hacerlo.

Esta debe ser nuestra idea y nuestra consigna para dar la vuelta a la clase: voy a hacer invertir la clase para liberar tiempo de clase que me permitirá hacer cosas bonitas, para desarrollar un aprendizaje colaborativo, para fomentar el coaprendizaje, para construir aprendizaje significativo y útil, para divertirme y disfrutar.

Preguntas que nos surgen cuando decidimos darle la vuelta a nuestra clase

¿Por dónde empiezo?

Explica a tus estudiantes en qué consiste y pregúntales si quieren trabajar de este modo. Yo lo suelo hacer a través de un cuestionario en el que les pido que respondan “sí” o “no” a frases del tipo:

  • Estoy dispuesto a estudiar la teoría en casa.
  • Quiero trabajar en clase en grupos de trabajo.
  • Etc.

Si ellos no quieren, no vale la pena continuar y aquí termina nuestra aventura. Pero en mi experiencia, la mayoría de las frases tienen respuestas afirmativas.

¿Se pueden trabajar todas las destrezas?

Este enfoque metodológico se puede aplicar al trabajo de todas las destrezas y, aún más, yo diría que es un enfoque perfecto para integrar y mezclarlas todas ellas: podemos pedir a nuestros estudiantes que en casa realicen una comprensión auditiva o una comprensión lectora, para dedicar la clase a la expresión oral y expresión escrita relacionada con los contenidos estudiados. La expresión escrita es algo que en las clases tradicionales se suele mandar como tarea para casa y se concibe como un trabajo individual, pero lo cierto es que podemos llevar a cabo expresiones escritas altamente significativas y creativas a través del trabajo colaborativo

Creo que es mejor no ser muy ambiciosos y empezar probando con una clase o con un tema. ¿Por qué no hacerlo con un tema que no nos guste explicar? No siempre es necesario elaborar o usar vídeos; por ejemplo, pueden estudiar un tema gramatical con la teoría que ya existe en el libro de texto.

¿Qué pasa si mis estudiantes no estudian la teoría en casa?

Aquí respondería a la gallega: ¿y qué pasa si tus estudiantes no hacen los deberes en casa? Pues eso, que aprovecharán menos el tiempo de clase, aunque con la clase al revés podemos convertir este contratiempo en una oportunidad estupenda de coaprendizaje: al inicio de la clase organizamos grupos de trabajo cuya primera tarea será comprobar que se han asimilado los contenidos teóricos. Si alguien no ha hecho los deberes, serán sus compañeros los encargados de explicarle esa teoría, y nunca será una pérdida de tiempo para ellos, sino todo lo contrario: recordemos que no hay mejor manera de aprender una cosa que enseñársela a otros.

¿Cómo organizo el tiempo de clase?

Planifica muy bien las actividades, pero, al mismo tiempo, deja libertad para que los estudiantes “construyan” la clase. Esta es la parte más delicada: como docentes, tenemos que estar dispuestos a salir al barro, a ensuciarnos y a no tenerlo todo controlado, tenemos que estar dispuestos a ser preguntados y a veces no saber responder. Si tenéis hijos estaréis muy entrenados en este arte.

¿Qué pasa si no manejo bien las herramientas tecnológicas?

Como ya hemos dicho, muchas veces se identifica este enfoque con la preparación de vídeos teóricos, pero creo que la tecnología no es lo importante, aunque es verdad que nos resulta de gran ayuda. Prueba a buscar vídeos o presentaciones que ya han hecho otros profes, o no uses tecnología si no lo crees conveniente, lo importante de dar la vuelta a la clase es lo que pasa en el aula, no cómo prepares la teoría.

¿Qué pasa si la dirección del centro en el que trabajo no está de acuerdo con este método de trabajo?

Una frase de Nancy Atwell, galardonada con el premio Global Teacher Prize, el “Nobel” de los maestros, sería la mejor respuesta: «innové sin permiso».

Flipped classroom, una oportunidad de mejora

En conclusión, podemos hacer nuestras clases reversibles o no, podemos hacer uso de las herramientas tecnológicas y de las posibilidades de comunicación que nos ofrecen las redes sociales o podemos permanecer al margen de ellas, pero lo que sí es cierto es que los profesores tenemos que estar preparados para movernos en estos tiempos que Baugman llama «líquidos», inseguros y en perpetuo cambio, tiempos líquidos que en muchos órdenes de la vida acarrean consecuencias desastrosas, pero que en educación (y en otros ámbitos) suponen un cuestionamiento y una oportunidad para romper con los moldes establecidos.

Si la flipped clasroom nos sirve para repensar nuestras prácticas pedagógicas —muchas veces impregnadas de inercias—, para que nuestros estudiantes aprendan lo que realmente necesitan, para que las clases sean más dinámicas, ¡bienvenida sea la clase reversible!

En Google+ existe una comunidad de profesores llamada FlippedEABE donde se pueden encontrar muchas experiencias basadas en este enfoque. Mientras escribía esta entrada, pensé que sería estupendo que existiera una comunidad similiar, pero específica de profesores de ELE. Me puse a buscarla, pero no encontré nada, por lo que he decidido crearla. ¿Te unes a la recién nacida FlippedELE?

Créditos de la imagen: © pictore


Sobre la autora: Ana Martínez Lara es profesora de ELE en PROLINTER (UPM). Ha trabajado como lectora de español en Túnez y como profesora colaboradora en el Instituto Cervantes de Túnez y Beirut. Investiga sobre el potencial de las TIC y las redes sociales en el aprendizaje de Español Lengua Extranjera.