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El papel del cerebro en el aprendizaje de lenguas

El doctor en neurociencia Francisco Mora Teruel nos habla del papel del cerebro en el aprendizaje de idiomas. La ciencia conoce cada vez mejor los procesos de adquisición de lenguas.

El papel del cerebro en el aprendizaje de lenguas

Uno de los conferenciantes que más expectación está levantando en el XXII Encuentro Práctico de Profesores ELE es Francisco Mora Teruel, Doctor en Medicina por la Universidad de Granada y Doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford. El Dr. Mora es Catedrático de Fisiología Humana en la Universidad Complutense de Madrid y Catedrático Adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Iowa en Estados unidos.


Difusión: Buenas tardes, Dr. Mora.
Francisco Mora:
Buenas tardes.

D: Usted es un investigador muy prolífico. Entre todos sus libros, trabajos y comunicaciones científicas nos gustaría destacar su última publicación: “Neuroeducacion”, que dedica usted a los maestros y a la labor que desempeñan. ¿Podría usted hablarnos sobre este libro y el término que le da título?
FM: “Neuroeducación” es aplicar lo que conocemos sobre el funcionamiento del cerebro al aprendizaje y a la enseñanza. Eso es “neuroeducación” y a eso se refiere el prefijo “neuro”.

D: ¿Qué consejos prácticos daría usted a los docentes para la activación de esos procesos cerebrales que propician el aprendizaje?
FM: Enseñar con la emoción en la mano. Hay que comenzar y mantener una clase con el atractivo emocional constante. Hay que comenzar la clase despertando la curiosidad del alumno. Y esto se logra con palabras, con una imagen o con un sonido. Lo curioso llama siempre a las puertas de la atención. Cuando un niño curiosea lo que hay en una habitación a través de la cerradura de la puerta y ve algo que sobresale del entorno, que es diferente a lo rutinario y a lo aburrido, le presta especial atención. Y es esa atención la que a su vez abre las puertas del conocimiento. De eso, en el cerebro, sabemos ya bastante. Y es de eso, justamente, de lo que hay que sacar ventaja para enseñar y aprender mejor.

D: ¿Por qué es tan importante la emoción en cualquier proceso cognitivo, en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje y, más concretamente, en el aprendizaje de lenguas?
FM: Porque la emoción embebe toda información sensorial que entra al cerebro antes de que esta misma información pase a las áreas de asociación de la corteza cerebral, que es donde se elaboran los preceptos, los conceptos, las ideas y, con ellos, el pensamiento. No hay razón sin emoción. No hay pensamiento sin un contenido emocional que lo sostenga. Cuando cada uno, individualmente, pensamos en un caballo, ese caballo no es aséptico y sin significado emocional alguno, antes al contrario, ese caballo en el que pensamos está ya impregnado de un colorido emocional, de bueno o malo, representando recompensa o castigo, placer o dolor.

D: El próximo mes de diciembre usted dará una conferencia plenaria en el XXII Encuentro Práctico de Profesores ELE en Barcelona. ¿Qué aportaciones puede realizar la neurociencia al proceso de enseñanza-aprendizaje de lenguas?
FM: Comenzamos a saber que aprender y hablar otros idiomas es de un enorme beneficio para el cerebro. Tanto en niños como en personas jóvenes, adultos o personas mayores, el aprendizaje de una nueva lengua crea una reserva cognitiva (ayuda a retrasar la aparición de las enfermedades neurodegenerativas, en particular las demencias y la enfermedad de Alzheimer). Permite aumentar las funciones ejecutivas, particularmente en su componente de memoria de trabajo. Y aumenta la capacidad, en tiempo y eficiencia, en la toma de decisiones.

D: Sí, he leído en varias de su publicaciones sobre los beneficios de aprender lenguas extranjeras a partir de los 50 años…
FM: Efectivamente, recomiendo aprender un idioma nuevo a partir de los 50 años. Precisamente porque se trata de un ejercicio mental (cognitivo) que conlleva no solo el beneficio que acabo de señalar, sino porque además, particularmente a esa edad, genera recompensas que proporcionan los demás, puesto que nuestro entorno reconoce tus capacidades, tu motivación y tu emoción por la vida. Y un aplauso a esa edad y a partir de ella en adelante es un refuerzo importante para evitar el posible “apagón emocional” que puede sobrevenir a edades un poco mas avanzadas.

D: En el Encuentro práctico, usted va a hablar ante un público formado fundamentalmente por profesores de lengua. ¿Cree usted que nos resultará complejo entender su conferencia?
FM: Me gustaría creer que no. Por experiencias anteriores creo que la gente se acerca bastante “emocionalmente” al contenido de mis charlas. Quizá, también, porque hago un esfuerzo explícito para que así sea observando los rostros de la gente y encontrando las palabras que me acerquen a ellos.

D: Gracias, Dr. Mora, por permitirnos conversar con usted y comprobar la emoción que pone en su trabajo y en la transmisión de sus conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro humano.
FM: Gracias a vosotros por permitirme llegar a tantos profesores de español en todo el mundo. Nos vemos en Barcelona.

D: Sí, nos vemos en Barcelona. Gracias de nuevo.